Desde su constitución en 1992, Bakeaz creó un área de intervención en relación con la paz y los derechos humanos, bajo la dirección de Xabier Etxeberria, educador y filósofo. Los fundadores de Bakeaz procedíamos del ámbito asociativo cultural, pacifista, ecologista y de los derechos humanos, y siempre nos preocupó el problema de la violencia en las relaciones humanas, fuesen entre individuos o grupos, en el seno de una sociedad o en un área geopolítica determinada. En el transcurso de estos años hemos abierto diversas líneas de reflexión, con el concurso de un nutrido grupo de expertos, y hemos publicado y difundido ampliamente muchos libros, cuadernos teóricos y artículos de opinión referidos a estas cuestiones. En fin, hemos organizado ciclos de conferencias, seminarios y cursos.
En Bakeaz entendemos la cultura de paz en un sentido amplio y complejo, intentando abordar todas sus perspectivas, y la insertamos en la situación de violencia del País Vasco. En coherencia con todo ello, decidimos crear una Escuela de paz. Fue una iniciativa de tres personas —Xabier Etxeberria, José Ángel Cuerda, ex alcalde de Vitoria, y Josu Ugarte, director de Bakeaz—, y surgió al calor del Año Internacional de la Cultura de Paz de 2000 promovido por Naciones Unidas.
La Escuela de paz no fue una creación ex novo sino que ha tenido en cuenta iniciativas que desde diversas instituciones y organizaciones internacionales se han llevado a cabo para la promoción de los derechos humanos y de la cultura de paz. Alguna de ellas han servido de inspiración a la Escuela de paz de Bakeaz.
En la cultura de paz existen dos instrumentos jurídico-políticos muy importantes. Uno de ellos es el resumen final de la reunión de Ginebra de la Conferencia Internacional de Educación de la UNESCO (1995) que se dedicó al impulso de la paz, los derechos humanos y la democracia; el otro, la Declaración de la ONU de 1999, que sirvió de apertura al Año Internacional de la Cultura de Paz de 2000. A partir de aquí van surgiendo muchas otras ideas e iniciativas.
En el marco de estas declaraciones se explica la necesidad de una cultura de paz como conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y modos de vida fundados en lo que se ha denominado de modo convencional valores universales, como el respeto del derecho a la vida, los derechos fundamentales, el compromiso con la resolución pacífica de conflictos, el respeto al derecho al desarrollo…, equilibrado con una apelación a todos los responsables en esta materia: padres, educadores, asistentes sociales, políticos, periodistas…; aquellos que deben promover la cultura de paz y educar para la convivencia y la democracia.
Estas iniciativas dieron lugar, en algunos lugares, a instrumentos que, sin estar dentro del sistema escolar, trabajan para éste. Uno de los referentes más interesantes lo podemos encontrar en la Escuela de paz de Grenoble, dirigida hacia la escuela pero promovida por el ayuntamiento y otras instituciones de la ciudad. En Cataluña surgió la Escuela de Cultura de Paz, vinculada a la Universidad Autónoma de Barcelona. La Escuela de paz de Bakeaz quiere sumarse a estas iniciativas.