¿Qué papel están llamados a desempeñar los movimientos sociales en las democracias contemporáneas, esto es, en sistemas políticos que aspiran a poner la política al alcance de toda la ciudadanía? A esta cuestión pretende responder el presente trabajo. Frente a posturas elitistas que devalúan el ideal democrático estigmatizando los esfuerzos subpolíticos como actividades extrasistémicas, e incluso antisistémicas, en este trabajo se reivindica el potencial de oxigenación y revitalización democrática de los movimientos sociales, en particular en aquellas democracias que hacen de la deliberación pública abierta su principal capital legitimatorio ante la ciudadanía. El imperativo de civilidad que guía a la mayoría de los movimientos, así como su probada capacidad histórica de construir utopías realistas, son dos directrices que nos ayudan a comprender las funciones inmediatamente políticas que desempeñan estos actores de intermediación de intereses y de configuración de valores que son, o pueden llegar a ser, los movimientos sociales.
1. La subpolítica bajo sospecha
2. Funciones de los movimientos sociales en sistemas democráticos
Identificación de problemas y/o riesgos
Representación de grupos discriminados o representación de intereses discriminados de grupo
Contrapoder crítico
Propuesta de alternativas
Escuelas de democracia
3. Conclusión
Notas
Bibliografía
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